domingo, 11 de septiembre de 2016

Las cinco ¿mejores? frases que los realities nos han dejado (y que no tendremos que devolverles)

Tres nuevos canales han llegado a la TDT española en los últimos meses: TEN, DKiss y BeMachote, o algo así. Creo que ha pasado el tiempo suficiente para abandonar toda esperanza y reconocer la cruda realidad, o la cruda tele-realidad, porque toíta su programación se basa en realities.

La pregunta ahora es ¿Qué poso dejarán en nuestras vidas aquestas nuevas (si es que no son las mismas, que vete tú a saber) novias obsesionadas por el escote corazón ?

Porque los realities nos han abierto la ventana a todo un mundo de conocimiento, y gracias a ellos ahora sabemos cómo se fabrican las tarrinas de tres sabores de helado (aunque no, a quién le gusta vainilla cutre o la fresca chiclosa), cuánto vale una petaca de la Guerra de Secesión americana o que shore en inglés significa "playa choni".

Aunque lo más importante es que han incrementado nuestro acerbo lingüístico, signifique esto lo que signifique, con unas cuantas expresiones y frases hechas.

Revisemos cuáles han sido las ¿mejores? Helas aquí, en (poco riguroso) orden de menor a mayor  índice de machaconería.

5.- El líder de la manada

César Millán, un señor bajito campeón mundial en la categoría de imitar caras de perretes y en la de ir en patines tirados por el mayor número posible de perros a la vez, decidió un día rentabilizar estas habilidades (de tan dudosa aplicación práctica) y creó un programa en el que aseguraba poder educar a dueños de mascotas de todos los Estados Unidos de América.

Y en cuánto la pareja de turno - chica rubia de Ohio y su novio surfero - aprendían a dar la patita y a hacer sus necesidades fuera de la alfombra, se ganaban el respeto de sus perros que llenos de alegría por tales avances, dejaban de morder al cartero y a la tía Barbara Sue.

Aunque en el programa se mostraba un letrero que advertía claramente que no se debían imitar las técnicas del "susurrador de perros", les faltó avisar de los peligros de repetir sus coletillas sin supervisión. La terrible consecuencia es que a la que te cruzas un parque con un par de mascotas acompañadas de sus humanos, no es difícil que escuches aquello de la "energía tranquila" o "el líder de la manada".

Hace apenas unos días escuché en una terraza a una chica que afirmaba "Todo irá bien si Pancho es sumiso" algo que me dejó sumida en tal estado de confusión que aún me estoy preguntándome si el tal Pancho será un amistoso pastor alemán o un humano candidato a hacer buenas migas con el tipo ese de las 50 sombras pseudo-grisáceas.

4.- Tienes que dar un paso adelante

Frase comodín del jurado de cualquier talent show (o lo que los profesionales llamamos "Operación Triunfo de lo que sea") cuando no sabe qué decirle a algún pobre incauto que pretende ganar un concurso de no sé..., tatuadores, tatuando lo mejor posible y no dando pasos adelante, que se le va a correr toda la tinta y aquello le va a quedar el pectoral de un fulano (que quiere que una sirena encima de una calavera le recuerde que dejó las drogas para dejar de ver esas cosas raras) hecho un asco.

Otra cosa sería que el concurso fuera de muchachas aspirantes a modelos porque yo, que aprendí todo lo que sé sobre ese mundillo de "Cristal", os puedo decir que en el mundo del "modelahe" es muy conveniente dar un paso adelante, después otro, y si la pasarela es más larga, incluso otro más, y después pararse un momento y mirar con cara de sufrir de reflujo intestinal hacia el infinito.

A veces la frase se sustituye por "Pasar al siguiente nivel", algo que vendrá genial cuando se emita un concurso de adictos a los vídeo-juegos.

3.- La zona de amigos

Este es mi pequeño réquiem por ese canal (semi)difunto: la MTV.

Aunque se creó como una cadena dedicada a los vídeos musicales, cuando llegó a nuestras teles en abierto más bien parecía haberse enfocado en realizar un estudio sociológico empeñado en demostrar la estulticia del adolescente medio.

Así conocimos a mozos que creían que la mejor manera de conocer chicas era enseñar a hacer surf a sus futuras suegras. A muchachillas que "tenían citas" con futuros senadores de los USA elegidos por sus padres para ver si le gustaba más que su novio okupa. Y a dependientes de un MacDonalds de Ohio que comenzaban a sospechar que su novia por internet de hacía años fuera realmente la finalista de Miss América que afirmaba ser...

La citada alusión a "la zona de amigos" constituía más o menos el 40% del monólogo que mantenían frente a la cámara mozalbetes y mozalbetas que - quién sabe cómo- habían llegado a la conclusión de que la mejor manera de confesarle su amor a su mejor amigo/a era delante de las cámaras de la MTV.

Sin presiones, vaya.

Era uno de los programas más bizarros que ...
- Oye, que "bizarro" en castellano significa valiente, arriesgado...

¿Y acaso no hay que ser un rato valiente para soltarle esto a tu mejor amigo, y más aún sabiendo que le estabas poniendo en bandeja "Es que... yo te veo como un amigo/a"?


2.- Cocina de concepto abierto

Directamente desde Canadá, la tierra donde que una familia de cuatro personas viva en una casa de menos de doscientos metros cuadrados se considera hacinamiento, llega nuestra medalla de plata y la gran aspiración de las parejas que dudan entre qué será más malsano para su relación: pasar por una obra o por una mudanza.

Canadá, todos lo sabemos, es un país de grandes espacios abiertos: grandes bosques, grandes lagos... pero el mayor espacio abierto está en las cocinas. 

La obsesión de los propietarios canadiense por las "cocinas de concepto abierto" solo rivaliza con los suspiros que lanzan cuando piensan en "sótanos acabados" o si acaso, su fijación por colocar la lavadora en el punto geográfico más distante posible de su ubicación habitual en la casa. En Ohio, a ser posible, buscando una secadora con la que que chateaban por internet.

Lo que es un gran misterio es por qué se levanta ni un solo tabique en ese país, sabiendo como sabemos todos a este lado del charco, que no hay propietario en Canadá que no eche de menos tener el famoso concepto abierto ese para poder invitar a mucha gente a charlar con ellos mientras preparan la comida.

Por cierto, si alguna vez os invita a comer un canadiense a su casa y te dice que la comida es a la una, ni se te ocurra aparecer por su casa más tarde las siete de la mañana, que no veas la ilusión que les hace tenerte ahí mirándoles mientras evisceran el pescado, por poner un ejemplo.


Y en nuestro primer lugar, la única, la inigualable, la frase que no falta en ningún talent show, reality de convivencia, de supervivencia o lo que sea...

1.- No he venido aquí a hacer amigos.

Pues sí, si algo nos ha enseñado la televisión es que no hay cantante, decorador, diseñador de moda, cocinero profesional, cocinero aficionado o cocinero aficionado menor de trece años que se haya apuntado a un concurso de este tipo a hacer amigos.

Recordad: más importante que cantar bien, saber tatuar, tocar las bandurria con los pies o, si careces de cualquier tipo de talento, haberle puesto nombre a tus abdominales o "dar juego", lo realmente importante para que te escojan en el cásting de cualquier reality que se precie, es no tener el más mínimo interés en hacer amigos.

Normal, porque si tienes amigos, después hay que invitarles a comer a tu casa y ya estás metido en obras para conseguir que te quepan en tu cocina de concepto abierto.


No sé vosotros, pero yo estoy firmemente convencida de que el mundo de los reality implosionará el día que se haga uno cuya finalidad sea "hacer amigos".

martes, 19 de julio de 2016

Esa alegre tonada, solución (al fin!!)

Una terrible agitación recorre el país desde hace semanas, meses incluso, y no es para menos.

¿Las primeras elecciones? ¿La eurocopa? ¿El insoportable calor? ¿El insoportable aire acondicionado de los autobuses? ¿Las segundas elecciones?

No, no, mucho más inquietante: la resolución de la alegre tonada que se ha hecho esperar!!

En fin, ya sabéis que la mujer dispone y la falta de tiempo dispone y que no por mucho madrugar se escribe la entrada más temprana y dichas ya estas simplezas a modo de disculpa, tan torpe como sincera, allá van las opciones de la más votada a la menos votada y por fin (¡Oh, tamaña intriga que tanto os desasosegaba!), la solución.

Soy Mineroooooo

Primera opción escogida por el (paciente) público. La verdad es que difícil no asociar esa canción con una situación tan difícil como llevada con (inexplicable) alegría.

Con demasiada alegría diría yo, porque qué quieres que te diga Antonio Molina, bajar a la mina no es para estar tan felizote, te pongas como te pongas. Aunque una cosa te digo, minero cantor, hay que reconocer que el tuyo es el mejor trabajo de toda la cantera, porque empujar una vagoneta no será una juerga, pero comparado con andar picando piedra todo el día es pecata minuta.

Sobre todo si además de lo de pico tienes a un tipo cantándote al oído con esa voz tan aguda, tan penetrante tan … laína, que la llamaba Lauren Castigo. Vete tú a saber por qué.

Vuelvo a remitiros al mismo vídeo (pincha aquí, resalao)  porque no tiene desperdicio.

Molina y sus compañeros con el peto de vestir
Que si uno que va a levantar una piedra muy pesada y al final coge otra más ligera (qué gag! No me canso de verlo), que si el susodicho Antonio Molina se acuerda de que no se ha puesto la camiseta pero aún así conserva el mismo gesto durante toda la canción... Y es que era el Sara Montiel del cine coplero.

Pero con voz.
Y sabiendo cantar.
Vale, no era como Sara Montiel.

Pero mi momento favorito es cuando salen todos del trabajo, así del bracito cogidos, sonriendo, haciendo coros, que nadie ha salido tan alegre y cantarín de una mina desde los Siete Enanitos.

Van todos como diciendo "¿Seguridad en el trabajo a mí? Suspaqué"

Y eso que es obvio que sufren una terrible enfermedad laboral, a tenor de ese movimiento oscilatorio errático de cuello que sufren todos. Espero que de la mina se vayan directos al fisioterapéuta.

Pero al lío: ¿Es este compendio de falta de seguridad en el trabajo y alegría injustificada lo que me viene a la mente cuando descubro que he perdido el último autobús? Pues no, y eso que la canción se tercia, pero por algún extraño motivo, mi subconsciente la tiene archivada en otra carpeta.

Sospecho que en la de "Gente que vive feliz porque no sabe que tiene las cervicales fatal".

Parchís y Campanera

En segundo lugar, con igualdad de votos, tenemos a Parchís-chís-chís y a Campaneeeeera.

Qué curioso que coincidan dos muestras de niños explot.... digo artistas de épocas tan diferentes ¿verdad?

Campanera, la verdad es que a veces me viene a la mente, pero solo eso "Aaaay, campanera" porque, como ya conté, me veo incapaz de soportar a Joselito 25 segundos seguidos.

Vale, ni alternos.

Mi mente se ve que es más sabia de lo que parece, porque no me trae al "Pequeño Ruiseñor" al recuerdo en los malos momentos. Ni en los buenos, vaya.

Resumiendo: que no es Joselito (Oooooh), ni siquera Marisol, a la que tengo mucho más fichada en sus múltiples papeles de rubita pizpireta que es huérfana de madre, rubita pizpireta que es huérfana de padre o rubita pizpireta que huérfana a secas.

La verdad es que esos argumentos y tal cúmulo de desgracias son realmente inverorísimiles: Que si es rehén de unos ladrones que resultan ser unos blanditos; que si destapa un plan para engañar a su tío y robarle la herencia a la familia; que si vive en casa de su productor/descubridor, separada de su familia, criándose junto al que en el futuro será su primer marido...

Lo dicho, totalmente inverosímil.

Parchís. Os he dicho que Joselito me pillaba lejos por cuestión de edad, pero tuve el inmenso privilegio de ser contemporánea de toda una generación de niños cantantes.

¡Qué tardes de sábados aquellas en que me quedaba hipnotizada delante de la televisión, mientras veía Aplauso! Aplauso! Un sentido homenaje a ese programa en el que nunca sabías lo que te podías esperar:

Tan pronto salía KISS como Rocío Jurado.
Village People como AC/DC.
Bernardo Bonezzi como unos novios formales de Valladolid que bailaban rock acrobático.

Cómo recuerdo estar en el cuarto de estar de mi casa y escuchar a Silvia Tortosa exclamar "Con vosotros.... Parchís!" mientras yo pensaba:

- ¡No, por Dios, Parchís no, prefiero a Pino D'Agio, hasta al tipo que hace robot!

Pues sí, es triste pero este segundo advenimiento de los niños cantores de España me llenó de un espanto sin fin y me hizo adquirir extrañísimas e inummerables fobias:

- A los niños que bailan acompasados.
- A los chavales con flequillo que les tapa un ojo
- A las niñas que dan golpes de cuello absurdos para mover la melena a cada paso de baile. Otra que debe tener las cervicales para el arrastre.

Y sobre todo a la ropa de colorines a juego.

En fin, que los pobres niños, que de mayor comprendí que no tenían culpa de nada, me estomagaban bastante y la única que me caía bien era la de Parchís que bailaba con tan poco brío.

Quizá porque pensaba que de verme metida en algo así, yo también intentaría pasar lo más desapercibida posible.

Pues sí, ya es mala pata que te horrorice tanto algo con lo que machacan a tu generación día y noche y además en plena infancia. Creo que fui la niña más perjudicada por ese fenómeno en toda Españ... No, espera, creo que fue Ana.

Ya sabéis... la de Enrique y Ana.

Sí, sin duda fue mucho más perjudicada.

Oh, sí, MUCHO más.

Así que no, nunca me he aprendido los pasos de los bailecitos de Parchís (ni de nadie, ahora que lo pienso) y nunca canté sus canciones ensayando frente al espejo.

Aunque por supuesto que he cantado muchas (otras) canciones con un cepillo en la mano, o un bote de champú, o mucho mejor, un desodorante. Por cierto, la marca Mum tiene las dimensiones idóneas, hacedme caso.

Chinito de Amol

Pues sí, amigos, la respuesta correcta ha contado con un único acertante, Holden, que contestó el primero y se llevó el gato al agua. Pues bueno Holden, ya nos contarás qué narices has hecho con un gato en el agua, con lo poquísimo que les gusta.

Enhorabuena. Ya sabes, puedes escoger qué escritor incluya en una futurible entrada de "Este es un escritor que va a comprar el pan".

Pero recuerda, recordad todos, que este blog es vuestra casa, que digo casa, vuestro palacio y que las cosas de (este) palacio van despacio, pero que muy despacio.

Respecto a "La canción del chinito y la chinita" (¡Qué título! ¡menudo tirón!) no, no tengo explicación razonable para que me asalte en los momentos más extraños.

Como os dije, los "Payasos de la tele" nunca me encantaron, aunque sin llegar a detestarlos al nivel de mi aborrecida infancia canora, y por no insistir más con Parchís recordaré a aquellos poco glamurosos mozalbetes (Botones) que nos castigaron con aquello "Sanchoooooo, Quijoteeeee, Quijoteeeeee", oscura premonición de lo que se nos avecinaba con el quinto centenario y demás efemérides institucional-cervantinas que nos asolan más que la pertinaz sequía.

Cualquier tiempo pasado no fue mejor

De verdad, yo ya me he leído El Quijote ¿Puedo salir ya al recreo, por favor?

Si tuviera que escoger una canción de mi infancia que me infundiera ánimo al descubrir que me había dejado la cartera y el abono transportes en casa (todo a la vez), sería no sé... Maná, maná que siempre me hace sonreír 

Pero juro que es así, el chinito (y también la chinita) se me aparecen en los momentos más inoportunos. Realmente inoportunos.

Como la vez en que, viviendo el siempre delicado trance de una mudanza, al límite de las fuerzas físicas y ya muy olvidadas las psicológicas, iba con mi infatigable hermana (Que José Luis Urribarri la bendiga) por la noche, probablemente después de tirar los cartones restos de las muchas cajas que habíamos conseguido vaciar.

Este era el cuadro: agosto en Madrid, once de la noche, un barrio que no es conocido precisamente por su bullicio y nosotras andando derrengadas en medio de una calle solitaria. Para que os hagáis una idea, un estilo Walking Dead, pero peor vestidas, que lo que te pones para hacer una mudanza, no te lo pones ni para.... ni para... bajar a una mina.

Anda ¿A ver si va a ser por eso que Antonio Molina no llevaba camiseta?

Bueno, pues ese es precisamente la clase de momento en que esto sucede, y sucedió:
- Cuando te digo chino-chino-chino del almaaaaa, tú me contestaaaaas..
- Pero ¡¿Qué haces?!
- Es que cuando estoy muy cansada me da por cantar Chinito de amol.
- ¿Y tienes que cantarla precisamente cuando pasa un chino?
- ¿Qué dices? Si no pasa un alma por la calle. ¿De dónde va a salir un chin..ooOOooostras un chino!!

Pues probablemente de donde salía era de su negocio sito está en mi misma calle y al que - abochornada - no he entrado jamás, aunque ambas hemos bautizado a dicho local con un nombre muy pegadizo:

HermanaSister- Si puedes, cuando vengas, compra una botellita de agua en cualquier parte.
Servidora- Es que no sé si habrá algo abierto.
HS- ¿No está ya la tienda del señor-al-que-ofendiste-gravemente?
S- Es que la tienda del señor-al-que-ofendí-gravente está camino al Metro y yo pensaba coger el autobús.
HS- Vaya.
S- Además yo creo que en la tienda del señor-al-que-ofendí-gravemente no tienen agua, es más tipo bazar.
HS -¿Pero has llegado a entrar en la tienda del señor-al-que-ofendiste-gravente?
S -No, no, solo me lo parece, que una vez iba a entrar pero me dio tanta vergüenza que al final no me atreví.

Por el mismo motivo no me atrevo a pasar por delante de la Embajada China, por si creo un incidente internacional.

Ah, Miliki... cuánto daño hiciste!




miércoles, 25 de mayo de 2016

Esa alegre tonada

En mi último post (tiempo ha) os decía que cuando estoy muy-muy cansada, o en uno de esos días que se te pincha una rueda, te dejas el móvil en casa y piensas "Esto es un/a..." bueno, habrá gente que rellenará ese hueco con palabras que se evitan cuidadosamente en este blog. Yo, simplemente, las califico como surrealistas.

Sobre todo teniendo en cuenta que no tengo, ni he tenido jamás, coche.

En fin, que en estas situaciones me da por cantar siempre la misma canción. Lo juro, casi sin darme cuenta empiezo a tararear.... ¿El qué?

A continuación cuatro posibles cancioncillas con su correspondiente teoría sobre porqué tales joyas del arte musical viajan directamente de mi subconsciente a mis cuerdas vocales, y además en momentos tan asín.

a) Soy minerooooo.
La razón por la que lo canto está clara: a ver, si un tío que se jugaba la vida todos los días en una mina de los años cuarenta, cantaba tan felizote "Soy barrenero porque a mí nada me espanta", no sé por qué alguien que lleva esperando un autobús 45 minutos a las tres de la mañana, al lado de unos chavales que están haciendo botellón, no puede mantener el ánimo.

Si queréis desentrañar las razones que hacían cantar a Antonio Molina que quería repetirle al mundo entero "Yo, yo soy minero" con tanta alegría, no os perdáis este vídeo donde se ve que una mina es una fuente inagotable de golpes de humor ingeniosísimos.

Que es lo que tienen las minas, que son una juerga.

b) Chinito de amol.
Ya sabéis (los que tengáis más de 40 años, sobre todo):

Cuando te digo chino-chino-chino del alma,
tú me contestas, chinito de amol

¿Que si ese es el título? Pues según este innenarrable documento gráfico con un Fofito travestido incluido, al parecer el nombre de la canción es "La canción de la chinita y el chinito", que no sé yo qué es peor.

¿Que por qué lo canto?
- Mujer, porque te recuerda a tu infancia y a los payasos de la tele que tanto te gustaban.
- La verdad es que, a pesar de pertenecer a la generación más ad-hoc para ello, nunca fui yo muy fan de los "payasos de la tele" (ni de ningún otro payaso), aunque reconozco que la canción tiene un ritmo de lo más pegadizo.

Así que no puedo dar una buena razón más allá a que quizá sea un recuerdo-homenaje al sufrido y trabajador pueblo chino.

Que lo de trabajador ya lo hemos visto todos, pero lo de sufrido se entiende viendo la actuación de marras, porque llevar aguantado el chiste del chop-suey de gambas más de cuarenta años, ya es tener paciencia.

Mucha más que haciendo un peregrinaje en busca de un cajero perdido en medio de la lluvia, esperando al fontanero durante horas o haciendo o una obra en casa.

Vale, no, lo reconozco, con lo de la obra me he pasado.

c) Campanera

Reconozco que no me sé más, así que entro en bucle en seguida:

Ay campanera, no sé qué,
no sé que eeraaaa

Es horrible, lo confieso, pero ya he dicho que solo me surge en momentos muy extremos.

No sé por qué mi memoria busca precisamente ese semi-recuerdo musical desde los cajones más escondidos de mi subconsiente en momentos de cansancio. A lo mejor es por asociación de la triste vida de los niños-artistas.

¡Criaturitas! Casi tan explotados como irritantes.

Y es que supongo que la han grabado muchos cantantes, pero a mi memoria siempre viene Joselito y su voz nasal y después, un velo negro.

- ¿Te quedas inconsciente? ¡Pues sí que estás al límite cuando te acuerdas!
- No, que me acuerdo de que apago la tele.

Jamás he conseguido ver una película de Joselito entera. Bueno, ni entera ni por cuartos, que en cuánto encuentro el mando, la quito.

Ni siquiera he sido capaz de ver este vídeo completo y eso que dura cuatro minutos.

Aunque os recomiendo encarecidamente que vosotros sí lo … ¿cuál es la palabra? lo disfrutéis, por lo menos el primer minuto en que vemos como un tipo muy avieso (se sabe que está hecho un malandrín porque fuma) critica a un tipo porque "vive de explotar a un chiquillo".

Desde luego... hay que ser retorcido para ver algo malo en la explotación infantil. ¡Con lo bien que crecen después los muchachos y las vidas tan buenas que llevan!

Joselito estaría de acuerdo, fijo.


d) El twist de mi colegio.

Tengo que confesarlo, a eso de los diez-once años, tuve mi etapa Parchís. Vale, ya está, ya me he atrevido, lo he dicho. Por favor, qué liberación al decirlo así, en público, pues sí: ¡Me encantaba!

Tanto que me vi, no una, sino tres-veces-tres "La guerra de los niños". Sí, sí y en el cine. Me gustaba hasta el perro y el amable profesor interpretado por el gran Manuel Alexandre.

Que este hombre sí que era sufrido, y no el pueblo chino; creo que en lugar de estar escuchando los play-backs de Parchís día y noche, pidió bajar a una mina a ser barrenero, que ya nada le espantaba.

Y claro, estuve cantando la cancioncita de marras durante semanas (mi hermana dice que meses), mientras intentaba imitar las coreografías.

Cuando me acuerdo de mi pobre personita bailando en el salón de casa, con el cepillo haciendo de micrófono pienso que aquellos sí que eran buenos tiempos para los niños.

- ¿Por los grupos infantiles como Parchís?
- Nohombreno, porque no había tantas cámaras como ahora y no quedan pruebas gráficas de aquellas ignominiosas tardes de domingo.

Reconozco que no solo me gustaba el grupo, el líder - Tino - fue mi primer amor platónico-preadolescente. Me chiflaba ese flequillo.

¡Qué gustos tenía! No solo creía que el momento cumbre de la música mundial era "El twist de mi colegio", la palabrota más fuerte "jopelines", el chico más guapo del mundo un doceañero saltarín y, lo que es peor, decía "Es que me chifla".

Y creo que esto, en sí mismo es la definición de lo que se llama estar en una edad difícil.

Vale, ahora reniego, pero se ve que algo me debió quedar en el fondo de mi memoria de hortera confesa que resurge cuando tengo la guardia baja y la verdad, decidme que no es pegadizo: Profesores y estudiantes
con el twist de mi colegio
….


¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna canción que os asalta en momentos rarunos porque os gustaba mucho, porque nada, o sin que sepáis por qué?

¿Alguien quiere salir del armario musical y confesar que tenía todos los discos de Los Pecos, o que se sabía todos los pasos de los bailes de Regaliz o, aún peor, que deseaba fervientemente formar parte del grupo de niños que acompañó a Betty Misiego a Eurovisión?

E insisto: En los comentarios se puede elegir cuál es la opción verdadera y el ganador... en fin, me da vergüenza que escogerá tema para una entrada futura cuando aún tengo dos temas pendientes (no, no me he olvidado), así que si lo prefiere, el ganador o ganadora podrá proponer un escritor para una futura entrada de "Este es un escritor que va a comprar el pan".


Y si hay un empate, ganará el que me diga cuántas veces se le cae el sombrero a Miliki.

martes, 12 de abril de 2016

El pulpo de Cheshire

¿Os he contado alguna vez que en mi piso vive un pulpo? ¿No? Pues se me habrá pasado.

Pues sí en casa lo tengo, en el sofá, para ser exactos y cada vez que quiero salir a la calle, me atrapa con sus tentáculos hipermusculados y no consigo ir a ninguna parte

Yo estoy en casa pensando "Ahora me bajo a la frutería a proveerme de esas cinco raciones de frutas y verduras que llevo tan a rajatabla".

Pero el pérfido cefalópodo me atrapa en el sofá y comienzo a pensar:

- Mira que tener que salir a comprar ahora... con el frío/calor/loquesea que hace... y lo cómodo que se está en casa

Y ahí que me quedo, sin poder moverme, preguntándole al molusco de marras por cuántas de esas cinco míticas raciones de fruta y verdura me convalidarán una lata de maíz.

Claro que hay que decir que a mí la frutería me pilla lejísimos ¿Eh? Con deciros que está en mi mismo edificio, ya os hacéis una idea.

Pero el otro día... el otro día estaba yo, como tantas otras veces, pensando que tenía que salir a por dinero (después de pasar tres días con 46 céntimos en la cartera) y a la farmacia. Y por una vez, las razones del maldito gasteróp... ¿molusco? ¿pez? No, pez, no… que el maldito bicho pudieron menos que la apasionante perspectiva de hacer recados.

Así, salí a la calle armada con mi inaudita fuerza de voluntad y mi indiscutible belleza. Porque decidme que alguna vez habéis visto a alguien discutiendo sobre mi belleza, que ya sería una chorrada por la que discutir, sobre todo habiendo tantos penaltis que cumplen a la perfección con ese cometido.

Llego al cajero, meto la tarjeta y me dice que no, que hoy no da dinero. Que ahora no se encuentra en esa fase de su vida. Que no es por mí, que es por él... Pero que me puede enseñar un plano con los cajeros más cercanos.

Yo me sé uno, pero según el plano en cuestión, hay uno mucho más cerca, y allá que me fui, dispuesta a encontrarme con mi destino y mi cajero, a unos trescientos no sé cuántos metros en dirección norte.

Un buen rato más tarde ya empezaba a pensar que a lo mejor lo había leído mal y a lo que estaba era a los 243 kilómetros que separan a Madrid de Burgos, hacia el norte, muy hacia el norte.

¿He dicho ya que llovía? Pero llovía-llovía, de esas veces que llevas paraguas, abrigo, botas y una capa de agua cosida al refajo y llegas calado a casa igualmente.

Pero yo seguía avanzando, valerosa y llena de energía, resuelta a no darle la razón al octópodo maldito. Por fin, ya más cerca de Aranda de Duero que de Madrid, vislumbro el ansiado cajero, allá en el horizonte.

- Lo bueno - pienso yo en un rapto de optimismo - es que solo hay una persona y esa pareja de "mediana edad" (signifique lo que signifique eso).

Poco después, termina el primer cliente y la pareja del medievo que después identifiqué como turistas extranjeros, se acercan al cajero. Digo "se acercan" y no otra cosa, porque el tiempo que transcurrió entre que llegaron al susodicho cajero y hasta que empezaron a operar, fue infinito.

Y eso que iban con la tarjeta en una mano.
Y el pin apuntado en un post-it, en la otra.

Por lo que se ve, el índice de delincuencia en la provincia de Burgos es realmente bajo.

Podría parecer que la secuencia de introducir una tarjeta que llevas en la mano y unos números que también llevas a la vista no podría ser muy larga.

Pero lo fue.

Yo, mientras, esperaba bajo la incesante lluvia e iba pensando sucesivamente:

- A lo mejor es que no encuentran su idioma entre los disponibles.
(unos minutos)
- Aunque sería curioso porque hablan un perfecto castellano.
(unos minutos más)
- A lo mejor es que en su país no existen los cajeros.
(más minutos, aún)
- … o no existen códigos pin.
(y alguno más, todavía)
- … o números

Por fin consiguieron acceder a la pantalla inicial del cajero y se ve que les gustó, porque volvieron a ella una y otra vez.

Y otra más, y otra y otra.

Yo cuando llegaron a la decimoquinta, aproximadamente, fui consciente de dos cosas:
a) Esta era, decididamente, la vez que esperaba más en un cajero
b) Era uno de esos días.
c) La catedral, vista desde ahí, estaba francamente bonita.

¿De qué días? Pues de esos que se te cae un zapato a un charco, pierdes las llaves y te achicharran el pelo en la peluquería, todo seguidito, sí, de esos.

Lo mejor en esos casos es disfrutar del espectáculo. Eso y ponerse a cantar (bajito, a ser posible), yo en esos casos o cuando estoy realmente cansada, canto - de forma inconsciente - una alegre tonada, que es la señal inequívoca de que el agotamiento puede conmigo.

Por fin pude acceder al cajero, que estuve a punto de besar, cuando aún andaban por ahí los turistas.

¿He dicho ya que se dejaron el recibo?

Pues sí, se lo habían dejado y se lo devolví porque soy buena persona, y porque bastante atracables resultaban ya con la tarjeta y el pin tan cerquita uno de otro, a lo que había que añadir los por lo menos doscientos euros que llevaban en efectivo también muy a la vista, para añadirle además el saldo de su cuenta.

En fin, saqué el dinero (¿a que hubiera estado bien que se hubiera estropeado el cajero justo en ese momento?) y me despedí de las afueras de la ciudad del Cid con lágrimas en los ojos. O era la lluvia, no sé.

A la vuelta, decidí acortar todo lo que se pudiera y callejeando me encontré con una farmacia donde podría cumplir la segunda parte de mis objetivos.

Ahora cambiemos el escenario e imaginemos la botica donde Don Hilarión despachaba específicos a la espera de bailar el chotis con la Casta y la Susana. Lo supe en cuánto crucé la puerta y una voz rota de ancianito de opereta me recibió:

- Un momento, por favor, que estoy buscando un número...
- Tranquilo, se ve que es la tarde los código numéricos esquivos.

No me sorprendió ni lo más mínimo que tardara un buen rato en salir. Yo mientras me entretenía en canturrear y en acordarme del listillo del cefalópodo, que irónicamente estaba tan seco en casa, mientras yo nadaba en mi propia ropa.

Por fin llegó el boticario, que todo hay que decirlo, era muy amable. Tristemente, en una relación inversamente proporcional a su rapidez y eficacia; y es que no se puede tener todo en este mundo: simpatía, rapidez, una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid...

No sé si conocéis el sistema de receta electrónica pero, resumiendo, consiste en que con tu tarjeta sanitaria, el farmacéutico puede leer en su ordenador, qué medicamentos te tiene que dispensar.

Nota para extraterrestres:Los medicamentos es lo único que se dispensa. Si te compras dos filetes, te los venden, como mucho te los despachan, pero jamás te los dispensan.

Parece fácil ¿verdad? Le aparece un listado y solo tiene que ir a por ellos. Y es que hoy las ciencias avanzan una barbaridad.

¿He comentado ya que iba a por uno, volvía leía los siguientes, pero se le olvidaba el siguiente y tenía que volver?

No me sorprendía, la verdad.

- A veeer... paracetam...tusofarm …. eeeehmmmm
- ¿Y qué? ¿Que tal sigue la Casta?
- El paracetamol. ¿Qué más era?

Además le pedí una crema de manos. Yo soy así, me va la marcha. Cuando por fin consiguió reunir la asombrosa cantidad de tres botes en el mostrador, yo solo podía rezar pidiendo: 
¡¡Por favor, que no pegue los códigos de barras en la hojita de costumbre!! 

Que me imaginaba al hombre
a) Buscando la hoja
b) Buscando el celo
c) Buscando las tijeras para cortar el celo
d) Buscando.....

Gracias a Dios y a don Tomás Bretón, no fue así y aún tenía alguna esperanza de volver a casa sin hacer noche por el camino.

Tranquilos, que todo esto me fue recompensado con nada más y nada menos que DOS caramelos. Ya sabéis, caramelos de farmacia. Esos caramelos a los que el resto de los caramelos no ajuntaban en el patio del colegio de chuches.

Caramelos de colores imposibles, uno es azul, no sé... azul … azul jersey, porque yo he tenido un jersey de ese color, seguro. Por el color intento saber de a qué sabrá, calculo que a 40% lana.

El otro es más fácil, el color es verde contenido estomacal. En serio, no hay ni la más mínima duda.

Y bueno, por fin volví a casa. Pensaba pasarme por la frutería, pero me imaginé qué clase de extraños ataques por parte de los (famosos) tomates asesinos sufriría y decidí llegar a mi piso a quitarme la ropa mojada y encerrarme ahí con mi latita de maíz y mi octópodo riéndose de servidora a mandíbula batiente.

Bueno, a ventosa batiente, a … ¿cómo se ríe un cefalópodo?


Y vosotros ¿Alguna vez habéis comido un caramelo de farmacia? ¿Sobrevivisteis? En caso contrario ¿Qué tal es el otro mundo? ¿Hay más fibra, o ADSL?

¿Queréis que os cuente cuál es la alegre tonada que canto en los momentos más surrealistas? (Advierto que lo voy a hacer igualmente)

¿Sabéis si he situado bien Aranda de Duero?

¿Tenéis también un pulpo en casa que no os deja moveros del sofá?


Espero que no, o en todo caso que no os impidan venir el día 23 de abril (Día del Libro/de Aragón/de San Jorge/de Sant Jordi/del dragón...) a que os firme un librito (o dos) en el Pso. de la Independencia de Zaragoza. En la mesa de la librería El Gato de Cheshire. A la una y a las siete de la tarde.

Venga ¿No conocéis a nadie en Zaragoza? Jo, porfaaaa, andaaaa.



martes, 8 de marzo de 2016

Mis otras vidas. (La) Ginebra y el aguante

Como algunos recordaréis (probablemente los mismos que aún recuerdan cuando actualizaba mi blog más de dos veces al trimestre) que yo, aquí donde me veis (o no me veis, pero me leéis) he vivido muchas vidas y os las empecé a contar hace algún tiempo, tres o cuatro vidas antes de esta.

Podéis pinchar aquí si queréis conocerlas y de paso, me podréis ayudar en mi recuento de maridos pasados, que a estas alturas no me acuerdo de cuántos fueron.

A ver, que a veces me casé y a veces no, y que también me podríais ayudar a contar cuántos corsés tuve, cuántas profesiones desempeñé, cuántos vecinos aficionados al noble arte del zapateado, cuántos vecinos encantadores (esto se cuenta rápido), cuantos gatos que se llamaban Michi, cuántos hijos pecosos o cuántas muelas del juicio me quitaron, pero pensé que tenía menos gancho comercial, y además seamos sinceros ¿Quién lleva la cuenta de las veces que se ha casado en la vida?

Todavía contar lo de los corsés...

Ginebra, Suiza (cantón arriba, cantón abajo). Un momento indeterminado del siglo XIX

Nací en el seno de una familia de posibles y la mayor parte de mi infancia transcurrió sin muchas novedades, más allá de la preceptiva muerte prematura de mis amados padres y posterior crianza en casa de unos tíos lejanos.

Y es que en aquellos tiempos era una gran vergüenza para una jovencita de buena familia que aspirase a heroína romántica no haberse quedado huérfana en la más tierna infancia.

El paquete completo hubiera sido que mis tíos fueran malísimos y me encerraran en un ala pavorosa de su mansión, o por lo menos que un internado lleno de sádicas profesoras... pero no tuve suerte en eso y me tuve que conformar con criarme rodeada de todo tipo de comodidades y del cariño sincero de mis parientes.

En fin, que tuve que renunciar a convertirme en atormentada protagonista de alguna fantasía romántica y conformarme con educarme para ser un "ángel del hogar" y una "adorable criatura". Resumiendo: una pavisosa del quince.

Bueno, del diecinueve.

Ni siquiera me concedieron el inquietarme sobre si encontraría o no marido y de qué calaña, porque siempre se dio a entender dentro de la familia que tarde o temprano me casaría con mi primo (lejano ¿eh?, primo le-ja-no) Víctor, que por lo menos podía haber tenido el buen gusto de ser un señorito tarambana que me hiciera llorar mucho y sufrir por su amor, o algo así, pero nada, ni eso me quedaba.

El muy sosainas era un modélico estudiante de medicina en Baviera que ni sufría por estar enamorado de otra, ni era iracundo, ni era desdeñoso, ni jugador, ni nada. Con deciros que cuando servían pollo lo que lo mismo le daba muslo que pechuga...

Si hubiera vivido hoy en día, seguro que me hubiera regalado peluches todos los sanvalentines, de esos que llevan un cartel que pone "I love you" o algo aún peor. Si es que existe tal engendro.

Hubo un momento, al finalizar sus estudios que pospuso - quizá demasiado - la fecha de la boda y por un momento albergué esperanzas sobre que aún podría protagonizar algún terrible drama, pero nos casamos y que si quieres arroz Catalina  ("Que si quieres arroz, Catalina" se decía mucho en la Ginebra del diecinueve, como todo el mundo sabe).

Yo y el candor (en aquellos tiempos gastaba pelazo)
La boda fue por todo lo alto: su familia (y la mía, que para eso era la misma), los invitados, los vecinos, hasta los criados lo celebraron con abundante vino del Rin y jocosa alegría. Hechos estos que suelen ir de la mano, quién sabe por qué.

En fin, que fue un día que produjo una gran alegría en todos, con deciros que cuando mi reciente marido y yo abandonamos la fiesta seguíamos escuchando desentonados cánticos de la zona. No os puedo decir exactamente cómo eran pero sonaban más o menos como ... A ver... ¿Recordáis la canción de la taberna de La Guerra de las Galaxias?

Sin embargo yo aunque sonreía con virginal candor (signifique eso lo que signifique) disimulando, me sentía frustrada en mi interior, al ver alejarse cualquier opción de ser una heroína trágica.

Ahora que lo pienso, hubo momentos que mi primo (lejano) se me antojaba algo más taciturno (que es como las personas de bien llamábamos entonces a las dificultades en el tránsito intestinal) que de costumbre desde que volvió de la Universidad de Ingolstadt, pero lo atribuí al cambio de aguas y al cansancio producido por haber aprendido a deletrear correctamente Ingolstadt.

Pero mira tú por dónde mi noche de bodas iba a dar un giro completo a mi existencia.

Noooo, no os emocionéis, que mientras mi pichoncito pasaba un tiempo singularmente largo en ponerse el camisón ese tan sexy que llevaban entonces los caballeros, una horripilante criatura de más de dos metros, rasgos deformes y unos costurones que causaban terror (y que tantas veces he visto en mis vidas posteriores como resultado de chapuceras operaciones de apendicitis) irrumpió en la habitación.

Si no os acordáis de cómo empezó este párrafo, tranquilos, yo tampoco.

Resumiendo una escena que resultó ciertamente desagradable, la monstruosa criatura segó mi vida de una forma especialmente cruel, y no lo digo por el abundante el baño de sangre, sino porque incluyó que lo último que escuché en mi vida fuera la musiquilla esa de la cantina de "La Guerra de las Galaxias" (que ya hay que tener mala fé).

¡Resulta que mi maridito, en la universidad, se había dedicado a dar la vida a un cadáver en sus ratos de ocio! Que es lo que tiene la carrera de medicina, que deja muchos ratos muertos (je-je "muertos" ¿No os hace gracia? ¿Seguro?).

Y pensar que un día me confesó que había cometido un terrible error en su vida de estudiante y yo creí que le daba vergüenza decir que se había hecho de la Tuna (y no me extraña).

Aquí una impostora. La única novia de V.F. fui yo

Mis últimos momentos de vida, mientras agonizaba en brazos de mi inconcluso esposo que me pedía perdón una y otra vez, en una escena que hubiera resultado preciosa de no ser porque mi primo (lejano) llevaba un gorro de dormir de esos con borla, fueron para asegurarle que no le guardaba rencor porque:

a) Al final cumplía con mi vocación de joven de trágico destino.

b) Nos había ahorrado a ambos un largo, endogámico y aburridísimo matrimonio con un pariente (por muy lejano que fuera).

c) Tampoco hay que enfadarse con tu marido porque haya creado una Criatura desorientada para después dejarla abandonada a su suerte hasta que se convierte en un monstruo sediento de sangre, que desde luego "hoy en día las parejas no aguantan nada".

d) Peor hubiera sido lo de la Tuna.

martes, 12 de enero de 2016

El día en que me convertí en Tippi Hedren




Aunque por razones de cuyo nombre no quiero acordarme sobre todo porque son aburridísimas, publique tan poco asiduamente, no quiero irme de este mundo sin probar pipas Facundo, y no quiero estrenar el año sin compartir con vosotros algunas de las consultas que, vía guguel, han llegado volando a mi blog, se han posado en mi alfeizar para, poco después, batir las alas al alejarse de mí.

Pronto entenderéis tanta metáfora aviar y os preguntaréis ¿De verdad busca la gente estas cosas? ¿De verdad las escriben tan mal? Y sobre todo ¿Por qué cualquier cadena caprichosa de caracteres les conduce a esta santa casa?

Así pues, aprovecho para felicitaros, de nuevo, el año nuevo y para dejaros mucho material de reflexión.

Matemos pues, dos pájaros de un tiro y que esta entrada levante pues el vuelo:

acer una redacsion de delas bacasiones
A principio de año, todos tenemos buenos propósitos lo sé, pero yo que tú, me plantearía objetivos más modestos que hacer una redacción de las vacaciones; no sé, escribir una palabra completa sin niguna falta de ortografía.

trabajar de infiltrado
 … y anunciarlo en internet, mala combinación!

que significa que una paloma este en tu ventana
Que debes dejar de sacudir el mantel por la ventana, o debe dejar de hacerlo el guarro del vecino de arriba.

bañador de lycra encoge o cede
¡Encoge! Sin duda encoge, tengo pruebas de ello.

que significa una paloma en la ventana
¿Que lo de colgar los cds no sirve para nada?

como hacer una relacion como terapeuta que soy a una persona narcoleptica
A ver ¿Tú eres un terapeuta y quieres tener una relación con una persona narcoléptica? Bueno, yo no me meto con los gustos de nadie y además los narcolépticos también tienen derecho a encontrar el amor... el amor de sus sueños (lo siento, tenía que decirlo).

dibujo animado sobre tres chicas en un mundo de cojines
No sé si esto se refiere a:
a) Una serie sobre tres heroínas que viven en un universo paralelo (a la par que acolchado), donde luchan por lograr la igualdad entre los – en principio – irreconciliables bandos de la guata, el plumón y el viscoelástico.
b) La historia de tres amigas que trabajan en una tienda de sofás.
c) Dibujos animados para adultos a la que le falta una “o”.

Como no conozco el desaliento en mi búsqueda del bien, el saber y la justicia (como las chicas de la opción “a”) he consultado la fuente de toda sabiduría, el DRAE y me dice que uno de los significados de cojín es:

“Defensa de cajeta que se pone en las vergas y en las bordas para que no se rocen determinados cabos. “

Ah, entonces era la “c”

que significa una paloma en tu ventana
¿Que está plagiando una celebérrima habanera?

imágenes q digan me voy de tú vida sin decirte nada va hacer lo mejor
Pues vete de la vida de quién sea, pero realmente te aconsejo que sea sin decir nada, considero que va hacer lo mejor (¡Mis ojos! ¡Mis ojos!)

vitaly rules google ?*:.?.???*?(^?^)?*???.?.:*? ¯\_(?)_/¯(•?_•?)(???)(???)(???)?(?_??)( ?° ?? ?°)?(???)??•??•?? ????(=^. .^=)oo
¿Lo dije, no? Cualquier cadena de caracteres escrita en la barra de búsqueda de Google lleva a mi blog.

liquidos para limpiar poso d extorsion
¡Ceja en tu empeño! ¡El poso que deja la extorsión no se borra nunca!

que significa dos palomas en mi ventana
Que tu alfeizar se está convirtiendo en el lugar de moda.

mi niño ha tomado un poco de kh7
Volvemos al gran clásico "Mi hijo sufre una grave intoxicación y yo tengo tiempo de ponerme a leer este blog".

es peligroso aprender contorsionismo?
En todo caso, menos que tomar KH7.

porque mickey habla normal y el pato donald no
Por fin alguien que tiene mis mismas inquietudes vitales.  Y otra cosa: ¿Qué es más inquietante? ¿Que parezca que a Mickey Mouse le doblara Michael Jackson después de tomarse un par de red-bulls o que lleve un buen rato oyendo vídeos de ambos para poder documentarme?

paloma con latas en las patas que llega en la casa
Con unas latitas de aceitunas o algo así de picar ¿no? Me parece bien que no es de buena educación presentarse en casa de alguien con las patas vacías.

los mejore cursos para aprender el verbo tubi
Eso, busca un curso que parece que realmente lo necesitas.

acompaño a mi novio a un ensayo musical
¿Y qué cantó? ¿Cucurrucucú paloma?

como puedo hacer a baltasar con un actimel
¿Y qué trae? ¿Oro, incienso, mirra y dos mil millones de lacto bacilus l-casei inmunitas?

qué pasa si una paloma se queda en mi ventana
¡No se va a quedar, con el ambientazo que hay ahí!!

psicoanalisis del libro los tres chanchitos
Esto lo pongo solo para demostrar, una vez más, que si alguien quiere crear un blog con cienes de visitas, solo tiene que cubrir ese nicho - al parecer infinito - de gente que se pregunta por las implicaciones psicoanalíticas de un cuento de tres párrafos, a lo sumo, sobre unos cerditos que se construyen casas con materiales de construcción de baja calidad.

una paloma que no se va de mi ventana
Sí, yo también me he dado cuenta de que son un poquito insistentes.

vi una persona con capa negra o tunica pero no le veo la cara
Da gracias que no fuera una paloma.

como se dise " gracias joven" en inglea
Me pregunto si esta búsqueda no la escribió el fantasma de Cantinflas.

que significa tu eres paloma que no encuentra su palomero
Su palomero no sé, pero aquí tenemos nidos, palomares y todo lo que pueda necesitar su ave de compañía.

losr obot enlo que cen parte 1
¿Enloquecen? ¿Su locura consiste en no saber separar las sílabas de las palabras? ¿Y dices que hay más de una parte? Los pelos como escarpias, así como lo digo.

porque ha triunfado el vino en brick de don simon
Como alguien más me pregunte por una paloma, creo que voy a empezar a contribuir a dicho éxito.

adivinanza de animal de la cotorra
No sé chico ¿”Animal que puede aparecer en tu ventana y no es una paloma”?

quien es? soy yo que vienes a buscar a ti ya es tarde porque porque ahora soy yo la que tiene digestion
- Por eso vete, olvida mi Almax que no te deseaaaa
- Jamás te pude digerir.

si me buscas me encuentras bobona
¡Calla, ladrón! (dígase con picardía)

sustantivos en el el zapatero y los duendecillos
De momento “zapatero” y “duendecillos”, diría yo.

dicho de cuando se posa una paloma en la ventana
...no busques respuestas en este blog, por favor, no, te lo ruego, por favor (llanto), os lo suplico, dejadme en paz, por fa.

Resultado de imagen de jack lemmon con faldas y a lo loco
Después de su noche loca con el galán de la foto, Jack Lemmon canturreaba la habanera de mis desdichas

qué dedos te cogen para la huella dactilar al hacerte el dni en una comisaría
El pulgar, pero tranquilo que luego te lo devuelven.

y ahora que vienes a buscar
¿Eh, paloma, eh? ¿Qué vienes a buscar??? ¿Eh, eh? ¡Venga, ven aquí si te atreves, venga!

guguel, marasmo
¡Qué me vas a contar a mí!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad en casa de los Lannister

Hola amigos, bienvenidos a nuestra serie de apasionantes documentales antropológicos con los que llenar las siempre difícil franja horaria de la tarde en La Dos y alguna que otra horita de clase de “Conocimiento del Medio”.

La especie humana adopta extraños comportamientos y convenciones de difícil explicación, y si no veamos qué ocurre en el hemisferio norte, en los días inmediatamente posteriores al solsticio de invierno, cuando especímenes de todo tipo y condición se reúnen y comparten cantidades desopilantes de comida y bebida. 

Oye, que desopilante es que causa mucha risa.
Bueno si a mí me causa mucha risa haberme puesto cinco kilos en quince días es cosa mía ¿no?

Contemplemos los pues, tras una opípara comida, reunidos para rendir justo homenaje al elemento central de sus vidas y su cultura: la tele.

¿Y qué pondrán esta noche?
Déjame que adivine -exclama un individuo con los pulgares de una mano puestos sobre la frente, los ojos cerrados y la otra mano extendida frente a sí - ¿A que sale Raphael?
Oye, en serio ¿Qué ocurre con Televisión Española y Raphael? ¿Si no le incluyen en la programación navideña se despiertan con una cabeza de caballo en la almohada?
Lo que yo no entiendo es lo de José Luis Moreno y los especiales de Nochevieja ¿De verdad hay peores maneras de empezar el año que viendo ese pelo tirante de Juncal Rivero?

Se interrumpe al ver como a su cuñado le flaquean las fuerzas y se le doblan las rodillas al tiempo que los ojos se le salen de los ojos.

¿Te has puesto malo, Antonio? 
No, no me pasa nada – explica el interfecto ya sentado, mientras le abanican - es que me he imaginado que me despertaba con la cabeza de Monchito en la cama.
Calla, hombre, que estamos haciendo la digestión ¡Por favor!
Menudo susto que me has dado, había pensado que algo te había sentado mal y teníamos que explicar en Urgencias todo lo que habíamos comido.

Vuelven a centrarse en la inmensa pantalla hacia la que están orientados todos los muebles del salón.
¿Cambiamos el canal? Aquí llevan de intermedio desde los empezamos a comer
Antes de que empezáramos a comer... creo recordar aquellos tiempos, sí.
No quitéis los anuncios, por favor, que estoy intentando averiguar qué perfume le hará más ilusión a mi suegra. ¿Uno en el que sale Giselle Bunchen yéndose de juerga en color, o otro en el que sale Giselle Bunchen yéndose de juerga en blanco y negro? Oye, que es una difícil decisión.
Pues yo ya tengo el regalo de mi suegra de este año: el aparato ese que te lima los pies.
Sí cariño, creo que este año te superas con mi madre. Le va a hacer tanta ilusión como cuando le regalaste el peso para el baño. Ahora ya no va a saber si eres su yerno favorito porque la has llamado gorda o le has dicho que tienen juanetes.
Cómo eres Maricruz, no lo hago por eso.
No, lo haces porque los callos unen mucho a una familia.
… es para los Reyes.
Que llevaron en sus alforjas oro, incienso y limas de callos ¿no? 
Claro tonta ¿no ves que la gente entonces llevaba mucho sandalias y cuidarían mucho esos detalles?

El invitado conciliador, siempre hay uno en cada reunión, pasa el canal y se escucha una sintonía que a todos les resulta familiar.
Mirad, ponen Juego de Tronos
¿Qué temporada?
¿Quién sigue vivo?
Pone “Segunda temporada. Especial Navideño”.
No me lo puedo creer, si en “Canción de Hielo y Fuego” no hay Navidad.
Ya salió el que se ha leído los libros.
Bueno, tienen dioses y eso ¿no? Podían celebrar algo... no sé... A ver ¿Qué dioses tienen? El Ahogado, el Silencioso...
…Mudito y Gruñón!
¿Y cómo lo anuncian? ¿“Se acerca el invierno.... más entrañable”?
Chisst, que ya empieza.

“Un gran salón de la Fortaleza Roja. Interior, noche. Cersei Lannister entra con varias de sus damas y se encuentra con su padre, Twyn Lannister.

Padre – dice con tono respetuoso, al tiempo que hace una reverencia.
Hija, veo que esta noche llevas un vestido talar de hilo de oro.
Ummm, pues así es.
Y veo que seguís siendo rubia, como en la escena anterior que pasaba esta mañana.
Sí, padre, sois muy observador, sin duda.
Lo digo porque a George RR Martin le gusta mucho explicar cómo te queda la túnica y cómo te ciñe y eso...

Les interrumpe Tyrion Lannister que entra en la estancia y saluda de forma correcta aunque con gesto burlón a ambos.

Tyrion -contesta su padre con gesto adusto -  te veo muy mejorado, ya no eres deforme, ni tus ojos son de diferente color, ni tu pelo raruno, ni tienes una cicatriz que da miedo.
Es lo que tiene la serie, que salgo muy favorecido. 
Aún así, creo que no quitaré el gesto adusto que pongo siempre cuando te veo, y cuando no, también, la verdad sea dicha.

Tywn Lannister hace una pausa dramática para que veamos que miradas de odio mal disimulado se lanzan la rubia con la túnica en hilo de oro y cuello y puños de … (que sí, que en los libros lo dice cada vez que aparece que si la túnica es así o asá, comprobadlo si queréis).

Hijos – continúa el padre, por eso dice “hijos”, no sé si se habrá notado. - Hijos, como sabéis, hoy celebramos con una cena opípara y un montón de copas de vino, que adoramos a unos dioses que ahora ya no me acuerdo si eran los nuevos o los viejos. Así que sentémonos a la mesa e intentemos tener una noche “de paz” (sutil guiño).

Los tres se sientan a la mesa y los criados van llenando las copas y sirviendo las numerosas viandas – que es como se dice “comida” en los Siete Reinos -  que llenarán la mesa del palacio, como casi todas las noches, en realidad, que para eso es un palacio. 

El padre toma la palabra en tono solemne y dice, con gesto torvo (es un papel que exige muchos registros interpretativos):

Es triste que en una noche como esta no estemos todos juntos y no pueda brindar con mi único hijo varón con el que no pongo cara de estreñido, Jaime.
Lo sentirás mucho ¿Verdad Cersei? -pregunta Tyrion en un susurro a su hermana. - Ya sabes porque tú y Jaime...
¿Por qué cada vez que hablo con alguien, hasta con mi lavandera, desde que acabó el primer libro (y/o temporada) me recuerdan lo mismo?
Es que hay que reconocer que es de lo más escandaloso
¿Y la de gente que nos hemos cargado? No sé, a lo mejor es un poquito más escandaloso, digo yo.
Bueno, mujer, es que aquí matamos a dos o tres por capítulo del libro y en cada episodio de la serie, por lo menos dejan de pagar quince nóminas.
Por cierto ¿Sabes quién más de los Stark cae esta temporada?

Se oye el grito atronador del padre.
Basta ya de cuchicheos, y no me hagáis espoilers, que me sienta fatal.

Se produce un silencio tenso que los hombres ocupan en dar buena cuenta de los numerosos manjares (¿a que ha quedado de lo más aparente?) mientras Cersei se aburre mucho porque no come nada, que si no no tendría ese tipín y no le quedarían tan bien las túnicas esas en hilo de oro que ciñe con ...

¿Y cómo van las cosas por el campo de batalla, padre? ¿Todos siguen temiendo al león de los Lannister? -pregunta la de la túnica de marras.
Te diré... así, así, en todo caso me alegro de que hayas dicho lo del león de los Lannister, que llevábamos mucho sin decir.
Disculpe padre, los pequeños ya están en la cama, o eso me creo yo que no los veo hace tres capítulos, pero si lo desea, puedo llamar a la mesa a mi hijo mayor Joffrey, para que se una a nosotros. 

El mayor de los Lannister cambia el gesto de adusto a temeroso.

No, no, deja, deja, no te molestes, mejor que nos traigan el mejor, no sé …, ah, sí, el mejor vino espumoso que se puede conseguir en los Siete Reinos, lo he encargado ex profeso para esta noche y ….

Un hombre de confianza, habla confidencialmente con el patriarca de los Lannister y éste exclama enfurecido:
¿Cómo que no tenemos?
Disculpe, pero se han negado a vendérnoslo, en Desembarco del Rey hay escasez y los precios se han disparado, está el kilo de angulas prohibitivo, ya nadie vende a cuenta.
Pues dígales, que un Lannister... un Lannister siempre paga sus deudas -exclama el padre y mira a sus hijos buscando un gesto cómplice.- ¿No os ha hecho gracia? Pues en la Guardia de Palacio se partían.... ¡Qué familia!”

Mientras, en el salón donde los homínidos intentan digerir la opípara cena, alguien piensa “Bueno, si me parece tensa una cena en casa de mis suegros, ya sé que mucho peor sería en casa de los Lannister” y el desdichado Antonio, aún con los ojos como platos, no deja de repetir una y otra vez "¡La cabeza de Macario, no. La cabeza de Macario, no!"


Y con esto, amigos, cumplo con el deseo de Mónica Serendipia que pidió un episodio navideño de Juego de Tronos (cuando ganó el concurso de hace un par de meses) y cumplo con mi entrada navideña y de año nuevo (me temo).

Así que pasarlo muy bien, regalad mucho mi libro, digo... mis libros, que ya tenemos en papel "La librería a la vuelta de la esquina"

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD (calamar) Y A DOMINARLO TODO EN EL 2016!!